Mostrando entradas con la etiqueta Biología. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Biología. Mostrar todas las entradas

martes, 7 de enero de 2014

Amazonia

En año nuevo propósitos nuevos. O deseos nuevos. No importa cómo los llamemos. Por mi parte, para empezar este año 2014 mi deseo puede ser que crezca el respeto por la naturaleza y los bosques, y especialmente por el mayor de todos, del que depende buena parte del clima presente de la Tierra: la Amazonia. Esta inmensa selva, de unos seis millones de kilómetros cuadrados, es mucho más que el pulmón de nuestro planeta. Almacena ingentes cantidades de dióxido de carbono, que, de no ser absorbidas, contribuirán de manera decisiva al calentamiento global.

Muy atrás, o quizás no tanto, quedan los tiempos en que la Tierra estaba cubierta por grandes manchas forestales y selváticas. Por desgracia, avanza la deforestación, no solo en la cuenca del Amazonas y sus grandes y pequeños afluentes. No es que los desiertos no encierren belleza, pues la tienen sin duda, pero es delicado el equilibrio entre árboles y arena, y el mundo cambia mucho con una pequeña cantidad más de unos o de otras. Los avisos sobre tala de árboles o quema de zonas verdes para alimentar ganado que sostenga un consumo de masas están dados. Unos creen más que otros en ellos. En nuestras manos siempre está alguna acción, por pequeña que sea: al menos, ser conscientes y hacer un consumo racional, ser respetuosos cuando estemos en contacto con la naturaleza, sea un pequeño parque o jardín de nuestra ciudad o sea la gran Amazonia, etc.

Debe ser un objetivo preservar la inmensa biodiversidad de la Amazonia. Hay obstáculos, en lo que no deja de ser una batalla o lucha de intereses, como tantas y tantas veces. A veces puede parecer que apenas tenemos algo que decir, desde tan lejos. Pero de nuestras decisiones puede depender que los bosques y selvas en la Tierra sean realidad y no imaginación o ensoñaciones del pasado.

Un saludo de año nuevo.

Dejo un par de enlaces:


sábado, 19 de octubre de 2013

Astrobiología

La astrobiología es una disciplina científica que se ocupa de estudiar el origen y existencia de vida en el conjunto del Universo, también en la Tierra. Dentro de la astrobiología, la exobiología se ocupa específicamente de estudiar las posibilidades de vida extraterrestre.

En esta disciplina se aúnan, como no puede ser de otro modo, la astrofísica, la biología o la geología, y se auxilia de la matemática, la estadística o la informática, para tratar de llegar a conclusiones fehacientes. A día de hoy, no se ha hallado evidencia que muestre la existencia de vida fuera de la Tierra, aunque numerosos lugares candidatos, dentro y fuera del sistema solar, esperan que seamos capaces de profundizar en su conocimiento. Es esta, pues, una rama científica con amplias perspectivas de poderse desarrollar, siempre desde el máximo rigor, y que cuenta con cierta popularidad (aunque no se la cite por su nombre), principalmente en lo que se refiere al planeta Marte, su exploración y las noticias que genera.

Es una ciencia con un alto componente de trascendencia. Busca respuesta a grandes preguntas: ¿qué es la vida?, ¿cómo surgió la vida en la Tierra?,¿cómo puede evolucionar la vida en la Tierra?, ¿cómo puede evolucionar la vida?, ¿hay vida extraterrestre? Grandes preguntas, y la respuesta puede ser microscópica en algún caso. Las esperanzas se centran especialmente en algún organismo unicelular, bacterias, etc., sin dejar de creer que puede haber algo más. Científicos como Carl Sagan ya imaginaron sorprendentes habitantes en Júpiter o en otros planetas, y la vista se dirige a lugares donde se cree puede haber agua líquida, Marte, Europa, Encélado, o importantes atmósferas y "ecosistemas" equivalentes, como Titán.

La astrobiología trata de avanzar, y puede que algún día logre que la ciencia-ficción sea realidad. Puede haber algo de miedo, el miedo a lo desconocido, a lo que se puede encontrar; pero es inevitable querer saber algo más y, acaso, saber que hay vida fuera de la Tierra, más allá de que cierta lógica y la probabilidad digan que tiene que haberla...

Un saludo de sábado tarde.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Profundidades abisales


Desde el punto de vista del ser humano, puede decirse que todos los lugares fuera de la Tierra son extremos. Pero, realmente, no debemos viajar muy lejos para hallar esos lugares. Los hay en la Tierra. Uno de ellos lo conforman las profundidades abisales, esas grandes profundidades oceánicas donde la luz solar no llega y donde, en contra de lo que la razón indicaría, se desarrolla una fauna propia, peculiar y sorprendente. Se encuentran peces de apariencias frecuentemente monstruosas, desde luego muy distintas a las de los que más conocemos. También, invertebrados como arañas de mar, pólipos o esponjas, de gran tamaño: de hecho se dan fenómenos de gigantismo.

Lo que no existe en estas zonas, que en conjunto cubren más del 70% de todos los océanos, son algas verdes que realicen la fotosíntesis. Llegan detritos de las zonas superiores, y en las chimeneas de las zonas volcánicas submarinas se da quimiosíntesis por bacterias. Tal vez increíble, pero la vida se abre camino de un modo u otro.

En ocasiones, las llanuras oceánicas se hunden en fosas abisales, de varios kilómetros de profundidad, y allí lo extremo se hace ya difícilmente imaginable. Aunque no hay límites para la imaginación, y acaso tampoco para la vida.

Saludos desde tierra firme, al menos por ahora.

domingo, 21 de agosto de 2011

Las eras arcaica y primaria

Muchas veces, cuando se remonta la vista a eras pasadas, pensamos en el tiempo de los dinosaurios, o acaso en los recientes dos millones de años de existencia de la especie humana. La era de los dinosaurios es la secundaria. La especie humana emergió en el cuaternario. El terciario es un tiempo más ignorado, y más si cabe las eras arcaica y primaria, perdidas en la noche de los tiempos, hace miles de millones de años. Son tiempos de criaturas desconocidas, extrañas, precursoras, en las que la Tierra misma y el clima se conformaban aún, y a las que se dedican pocos documentales, series o películas, por no decir casi ninguno. Pero son las eras en que surgió la vida, en que pasó de una única célula a especies pluricelulares que llenaron los océanos primigenios y saltaron después a tierra firme. Y allí, prosiguió la evolución...


En las eras arcaica y primaria los océanos fueron los principales protagonistas de la vida, hasta que muy lentamente la atmósfera reunió las cualidades para la vida fuera de los mismos. Los cefalópodos y los artrópodos fueron los autenténticos dominadores de aquel tiempo, pero en el salto a la superficie terrestre triunfaron finalmente los precursores de los vertebrados, ya que pudieron adaptarse mejor a la vida fuera del agua y a las condiciones de una nueva atmósfera rica en oxígeno.

Os invito a conocer un poco más de estas eras olvidadas, aunque ya os comento que la ciencia aún desconoce bastante sobre ellas. Animáos a imaginarlas un poco, en todo caso.

Cálidos saludos de verano.

martes, 11 de enero de 2011

El cerebro

Es el órgano más complejo del cuerpo humano. A veces pienso que sus misterios están a la altura de los que nos reserva el universo. ¿Qué os parece? Al igual que casi todo está por conocer en el cosmos, en el cerebro aguardan sorpresas y descubrimientos. Es el órgano en el que residen nuestras capacidades creativas, nuestra capacidad analítica y lógica, la visión espacial, la inteligencia, el lenguaje, la capacidad de escuchar música, de recordar, de elaborar pensamientos, de amar y sentir placer, de soñar. Es un órgano poderoso, sin duda, capaz de hacernos sobrevivir en situaciones extremas, sin que seamos conscientes de ello, lanzando las oportunas órdenes para reducir el dolor o comenzar a utilizar las reservas de nutrientes del organismo. Mucho en no demasiados gramos, y unas cuantas circunvoluciones. Millones de neuronas. Aunque es mucho más que todo eso, sin duda. ¿Llegaremos a comprenderlo en su totalidad?


Un saludo post-navideño.