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viernes, 23 de noviembre de 2012

Fusión nuclear, ¿la energía del futuro?

Recurrentemente surge la pregunta sobre la energía o energías que mejor cubrirán las necesidades de la humanidad en el futuro, en el contexto del calculado agotamiento de los combustiles fósiles, en particular el petróleo, y las evidencias sobre calentamiento global y el debate sobre la sostenibilidad del modelo enegértico de las sociedades más desarrolladas o en vías de desarrollo. Asistimos desde hace años al auge de las energías renovables, tal vez sobre todo la eólica o la solar, si bien muchas veces más por subvenciones o intereses pecuniarios que por convicción, y aparecen alternativas cada vez más viables como las pilas de combustible. De reojo, la gran esperanza tiene nombre: la fusión nuclear. No debe confundirse con fisión, pues de hecho es lo contrario. Si la fisión consiste en la disgregación de núcleos atómicos, liberando grandes cantidades de energía y partículas, la fusión es la unión de núcleos atómicos, generando también energía. Y si hablamos de fusión de átomos de hidrógeno en átomos de helio, tenemos la energía de las estrellas.

He ahí precisamente la gran dificultad. Para poder beneficiarnos de esta energía, mucho más limpia que la fisión y menos limitada que los combustibles fósiles (el hidrógeno podría obtenerse del agua), necesitamos replicar las condiciones estelares en la Tierra. Se han conseguido algunos resultados, y proyectos como ITER muestran el interés de la comunidad científica. Pero los miles de grados de temperatura de las estrellas y los campos magnéticos que allí se generan suponen todo un desafío, que puede superarse. Mientras, formas de energía menos elevadas pero sostenibles y renovables pueden ayudarnos a conformar un mundo más limpio.

Un saludo.

miércoles, 31 de octubre de 2012

Vehículos inteligentes

¿Cómo serán los coches del futuro? Puestos a dejar volar la imaginación, caben muchos diseños y concepciones. Hay numerosas propuestas en libros, películas o series de ficción. Y en la realidad misma: formas aerodinámicas, tres ruedas en lugar de cuatro, híbridos, eléctricos... Se busca romper con la dependencia de los combustibles fósiles y a la vez dotar a los modelos de suficiente autonomía y velocidad. Pero también se trata de hacer prescindible al elemento humano. El conductor, tal y como lo conocemos hoy día, puede que no sea tan necesario como parece. Existen ya modelos, y no tan futuristas, que son capaces de estacionar solos, y otros, probados con buenos resultados, que, a través de distintos sistemas, circulan por sí mismos sin necesidad de conductor.

El debate puede estar abierto, aunque los cambios en la industria son lentos. También en la sociedad misma. Para algunos conducir es algo más que manejar una máquina. Para otros, es posible que la máquina por sí misma se maneje mejor, libre del potencial error humano que genera accidentes, tantos y tantos evitables. Claro, alguien tiene que poner en marcha la máquina... Aunque tal vez más pronto que tarde podamos ir un paso más allá, y programar los coches para que ellos solos arranquen y circulen. Y puede que lleguen a hablar, y "el coche fantástico" será una realidad.

Una vez más la tecnología es una puerta abierta para resolver retos y acercarnos a un verdadero bienestar, de la mano de la imaginación.

Saludos de madrugada.

domingo, 27 de mayo de 2012

El futuro de la energía

En las próximas décadas, muy probablemente asistamos a una paulatina pero irreversible transformación de las fuentes de energía. Actualmente, el grueso de estas deriva de los combustibles fósiles. Pero las reservas de petróleo, por ejemplo, no parecen dar para mucho más de cien años. Y esto, en términos de civilización humana, es muy poco.

El futuro de la energía es tanto como el futuro de la humanidad. A día de hoy, el complejo sistema de vida de la sociedad occidental, y en particular de su entramado de transportes, se sustenta en un consumo masivo de combustibles fósiles. Los biocombustibles (bioetanol y biodiésel) son intentos de reemplazar al petróleo, pero sus rendimientos parecen estar por debajo de lo esperado. En otros casos se trata de crear vehículos propulsados por otras energías (electricidad, pilas de combustible), pero este desarrollo no va lo deprisa que sería deseable.

En otros ámbitos, aparecen energías como la nuclear, sobre las que se suscitan muchas controversias, algunas justificadas, y que no convence a la opinión pública. Se han construido en los últimos tiempos grandes centrales hidroeléctricas como la de las Tres Gargantas en China, pero el impacto ambiental resulta descomunal y tal vez desproporcionado. Las energías solar y eólica son limpias, pero no acaban de despuntar, y si lo hacen es porque llegan pingües ayudas públicas que las subvencionan.

Se piensa en la fusión nuclear, pero es una forma de energía tremendamente difícil de generar en la Tierra. Se trata de la forma en que las estrellas se consumen en su vida de millones de años, quemando hidrógeno para generar helio. Pero ya sabemos de las enormes temperaturas de las que estamos hablando. Aun así, se van consiguiendo algunos resultados, como en el proyecto ITER.

Así pues, cabe preguntarse por el futuro de la energía, y por el de la humanidad. Si dejamos que se agote el petróleo sin haber logrado una alternativa realmente viable, tal vez no se pueda sostener un grado de desarrollo similar al actual, y quizás no estemos dispuestos a eso. ¿Sería posible el mismo nivel de transporte de hoy día? Y, por otro lado, ¿vamos a agotar la última gota de petróleo, y a seguir contaminando hasta el último instante, en lugar de fomentar un cambio limpio lo más cercano posible? 

Saludos.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Desarrollo sostenible

Una de las preguntas que me hago en ocasiones es hacia dónde nos conduce el actual modelo de desarrollo. De vez en cuando se escucha la expresión "desarrollo sostenible", y no les falta razón a quienes propugnan un modelo más racional y coherente para el crecimiento de los países y las sociedades. Sin embargo, pasa el tiempo y no observo que el modelo se mueva un ápice de sus rígidos principios. Además, parece que el paradigma occidental se exporta sin problemas a las economías emergentes, países como China, India o Brasil, entre otros (y de forma destacada). ¿Podremos vivir en un mundo sin selvas amazónicas? ¿Es sostenible y coherente generar cada día ingentes cantidades de residuos de plástico y otras basuras? ¿No sería mejor una dieta más natural, más cercana a la naturaleza, más "vegetariana", para reducir la cría de pollos, cerdos, etc., para matarlos? ¿Tantos vehículos emitiendo dióxido de carbono son realmente necesarios e inevitables?

Muchas preguntas que exige la Tierra. Por ahora es el único planeta que tenemos. Y yo diría que no lo cuidamos lo bastante.

Saludos.

jueves, 22 de julio de 2010

Ciudades y progreso

En estas noches de verano recomiendo mirar al cielo en busca de estrellas y constelaciones, en la medida en que lo permita la alta iluminación de nuestras ciudades, naturalmente. Las ciudades... De ellas quería hablar. Si vivimos en un pueblo las posibilidades de contemplar bien el cielo nocturno crecen notablemente. En las ciudades no es tan sencillo. Han crecido demasiado, muchas de ellas. Y la pregunta sería: ¿cuánto pueden crecer las ciudades? ¿Es posible que su crecimiento sea ilimitado y alguna vez el ser humano viva en un planeta que sea "todo ciudad"? Lo cierto es que la tendencia del desarrollo actual es el estilo de vida urbano. Pero en ciudades de veinte o treinta millones de habitantes, y también de menos, no siempre todo es calidad de vida, ni mucho menos. El modelo está en tela de juicio, aunque es el que se mantiene. Hace unos días veía una película con un mensaje final de cariz ecologista, y pensé que no le faltaba razón. Hay un lado muy oscuro en el desarrollo, y la contaminación del mundo o el crecimiento a veces irracional de las ciudades no deberían prevalecer sobre la calidad de nuestras vidas. Hay quienes preconizan una vuelta a un estilo de vida más sencillo, más básico, y creo que tampoco les falta razón. Probablemente el mejor camino sea un término medio, aunque el término medio suele ser bastante difícil de lograr.


Un saludo de verano.