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martes, 6 de agosto de 2013

Energía geotérmica

La energía geotérmica es aquella que tiene su origen en el calor interior de la Tierra. Es una gran desconocida, probablemente, pero sin duda cuenta con un alto potencial de desarrollo y expectativas de futuro. Se trata de aprovechar, por distintas técnicas, las capas de agua profundas calentadas por ese calor interior y que se manifiestan en superficie como vapores, géiseres, fuentes termales... O también, bolsas de magma o suelos calientes. 

Fenómenos como el vulcanismo o la actividad sísmica dan cuenta del poder interior de la Tierra. Desde siempre este ha sido aprovechado, aunque es en los últimos tiempos cuando se está convirtiendo en una alternativa más a los combustibles fósiles. Destaca especialmente su utilización en Islandia, y también en Italia, Estados Unidos o Nueva Zelanda. Es fácil comprender que su explotación es mucho más factible en lugares con alta actividad geológica; pero de cualquier modo no debe ser desdeñada, si no a gran escala, sí para pequeñas aplicaciones, como climatización o calentamiento de espacios (granjas, industrias, balnearios, invernaderos...).

Si nos lo proponemos, disponemos de recursos sostenibles mucho más al alcance de la mano de lo que imaginamos. La Tierra, el Sol, el universo en definitiva pueden serlo.

Un saludo.

viernes, 23 de noviembre de 2012

Fusión nuclear, ¿la energía del futuro?

Recurrentemente surge la pregunta sobre la energía o energías que mejor cubrirán las necesidades de la humanidad en el futuro, en el contexto del calculado agotamiento de los combustiles fósiles, en particular el petróleo, y las evidencias sobre calentamiento global y el debate sobre la sostenibilidad del modelo enegértico de las sociedades más desarrolladas o en vías de desarrollo. Asistimos desde hace años al auge de las energías renovables, tal vez sobre todo la eólica o la solar, si bien muchas veces más por subvenciones o intereses pecuniarios que por convicción, y aparecen alternativas cada vez más viables como las pilas de combustible. De reojo, la gran esperanza tiene nombre: la fusión nuclear. No debe confundirse con fisión, pues de hecho es lo contrario. Si la fisión consiste en la disgregación de núcleos atómicos, liberando grandes cantidades de energía y partículas, la fusión es la unión de núcleos atómicos, generando también energía. Y si hablamos de fusión de átomos de hidrógeno en átomos de helio, tenemos la energía de las estrellas.

He ahí precisamente la gran dificultad. Para poder beneficiarnos de esta energía, mucho más limpia que la fisión y menos limitada que los combustibles fósiles (el hidrógeno podría obtenerse del agua), necesitamos replicar las condiciones estelares en la Tierra. Se han conseguido algunos resultados, y proyectos como ITER muestran el interés de la comunidad científica. Pero los miles de grados de temperatura de las estrellas y los campos magnéticos que allí se generan suponen todo un desafío, que puede superarse. Mientras, formas de energía menos elevadas pero sostenibles y renovables pueden ayudarnos a conformar un mundo más limpio.

Un saludo.

domingo, 27 de mayo de 2012

El futuro de la energía

En las próximas décadas, muy probablemente asistamos a una paulatina pero irreversible transformación de las fuentes de energía. Actualmente, el grueso de estas deriva de los combustibles fósiles. Pero las reservas de petróleo, por ejemplo, no parecen dar para mucho más de cien años. Y esto, en términos de civilización humana, es muy poco.

El futuro de la energía es tanto como el futuro de la humanidad. A día de hoy, el complejo sistema de vida de la sociedad occidental, y en particular de su entramado de transportes, se sustenta en un consumo masivo de combustibles fósiles. Los biocombustibles (bioetanol y biodiésel) son intentos de reemplazar al petróleo, pero sus rendimientos parecen estar por debajo de lo esperado. En otros casos se trata de crear vehículos propulsados por otras energías (electricidad, pilas de combustible), pero este desarrollo no va lo deprisa que sería deseable.

En otros ámbitos, aparecen energías como la nuclear, sobre las que se suscitan muchas controversias, algunas justificadas, y que no convence a la opinión pública. Se han construido en los últimos tiempos grandes centrales hidroeléctricas como la de las Tres Gargantas en China, pero el impacto ambiental resulta descomunal y tal vez desproporcionado. Las energías solar y eólica son limpias, pero no acaban de despuntar, y si lo hacen es porque llegan pingües ayudas públicas que las subvencionan.

Se piensa en la fusión nuclear, pero es una forma de energía tremendamente difícil de generar en la Tierra. Se trata de la forma en que las estrellas se consumen en su vida de millones de años, quemando hidrógeno para generar helio. Pero ya sabemos de las enormes temperaturas de las que estamos hablando. Aun así, se van consiguiendo algunos resultados, como en el proyecto ITER.

Así pues, cabe preguntarse por el futuro de la energía, y por el de la humanidad. Si dejamos que se agote el petróleo sin haber logrado una alternativa realmente viable, tal vez no se pueda sostener un grado de desarrollo similar al actual, y quizás no estemos dispuestos a eso. ¿Sería posible el mismo nivel de transporte de hoy día? Y, por otro lado, ¿vamos a agotar la última gota de petróleo, y a seguir contaminando hasta el último instante, en lugar de fomentar un cambio limpio lo más cercano posible? 

Saludos.

domingo, 23 de octubre de 2011

Coches y energías

En ocasiones me pregunto cuándo va a cambiar de manera irreversible el modelo energético aplicado a los coches. A veces extiendo la pregunta a todo vehículo propulsado por combustible, y al mundo global, en todos sus aspectos. Lo cierto es que vemos algunos cambios, y parece que dicho modelo puede cambiar. Pero los pasos son lentos. Puede ser una investigación costosa, es posible; y también pueden existir resistencias al cambio por parte de quienes se encuentran bien acomodados en el modelo actual, basado en los combustibles fósiles ante todo.

Ya hay coches híbridos de gasolina y eléctricos y coches puramente eléctricos (algunos aún en fase de fabricación), y múltiples prototipos que se basan en las energías renovables, como la eólica o la solar, los cuales suelen ser más bien maquetas de proyectos de investigación académica que realidades consolidables, me temo. Quizás una de las mejores alternativas, a mi juicio, son las pilas de combustible, dispositivos electroquímicos similares a baterías que pueden generar energía a través de la combinación de oxígeno e hidrogéno puro, y con vapor de agua como el único, en principio, residuo.

Se trataría de una alternativa limpia, cuyo coste poco a poco se reduce, así como sus inconvenientes, como la especificidad de los catalizadores de la reacción. Es un modelo, puede decirse, de hidrógeno, frente al de electricidad, propio del coche eléctrico. Parece que este se impone, pues parece resultar algo más económico y más susceptible de implantarse en vehículos de dimensiones reducidas (turismos). Pero continúan ambos, y con el tiempo veremos si se impone uno o conviven ambos, inclusive junto a alternativas diversas.

¿Qué os parece? ¿A cuál veis más opciones? Cualquiera puede ser bueno, solventando los respectivos inconvenientes. Lo importante es dejar atrás lo antes posible los combustibles fósiles. De paso, podemos tener en nuestras manos el agresivo modelo actual de coche, que arroja muchas sombras, conocidas por todos.

Saludos.

jueves, 17 de marzo de 2011

El modelo energético

El reciente terremoto de Japón ha irrumpido en un debate que ya comenzó tiempo atrás, al menos en España: el debate sobre el modelo energético. Yo diría que, de hecho, lo ha acrecentado. Se está hablando de energía nuclear, de sus riesgos, del diseño de las centrales, etc. De fondo, lo que subyace es un debate sobre qué modelo energético queremos para nuestra sociedad. Las posturas son encontradas, como tantas y tantas veces. En el fondo, es sencillo. Todos queremos energías "verdes", renovables, limpias; pero la apuesta por ellas (la apuesta firme, quiero decir), no llega. Seguimos siendo muy dependientes de los combustibles fósiles, y de los países y gobernantes que nos los suministran, y la energía nuclear es más segura y limpia de lo que muchos dicen, pero posee un lado oscuro y siniestro que no permite, a mi juicio, apostar por ella por encima de las alternativas que ya están sobre la mesa y que pueden cambiar el mundo, si algún día acabamos de creer en ellas: la energía solar, la eólica, la minihidráulica, la mareomotriz o la geotérmica, la biomasa, las pilas de combustible... Y la fusión nuclear. La gran alternativa.

El debate está ahí. El carbón se agota por momentos. El petróleo no durará para siempre, aunque vivimos como si así fuese. La energía nuclear es clave para muchos países, entre ellos Japón; pero nunca ha gozado ni gozará de simpatía en las opiniones públicas. Se impone un cambio, que no llega. Mientras, no debemos perder la perspectiva, ni olvidar lo pequeños que somos ante la fuerza de la naturaleza. La Tierra nos lo recuerda continuamente.

Saludos.

viernes, 22 de enero de 2010

Pandorum

Tendremos que ver Pandorum, a ver qué nos plantea... Sobre estos temas hay películas diversas, mejores y peores. Una de las más entretenidas es "Desafío total", con Schwarzenegger. En ella se plantea una posible vida en un planeta Marte colonizado como fuente de recursos energéticos, explotados por un grupo de canallas mientras otros, mutantes y proscritos, viven una "revuelta" desde el subsuelo. Seguramente la habéis visto. El caso es que se deja caer la posibilidad de "oxigenar" la atmósfera marciana, a través de algo así como una reacción en cadena que dejaron preparada "los antiguos", cosa que sucede al final de la película. Es una película; pero en la mente de algunos científicos revolotea la idea de llegar a hacerlo algún día, y por eso interesa mucho la "habitabilidad humana", en términos generales. El oxígeno lo aportaríamos nosotros mismos.


Cambiando de tema, comentaré que hace unos días un equipo del IOBA, el Instituto de Oftalmobiología Aplicada, de la Universidad de Valladolid, presentó una técnica por la cual los ciegos podrán recuperar su visión, en un alto porcentaje, a través de implante de células madres en la córnea, y no por transplante de la misma, el método usado hasta ahora, y no con resultados especialmente buenos. Adónde nos pueda llevar el uso de células madres está por ver. Se está estudiando emplearlas para recuperar la médula espinal en casos de lesiones, y eso puede ser solo el comienzo.

Este es el enlace del IOBA

Saludos.