viernes, 19 de octubre de 2012

Nebulosas

En la contemplación del universo, si dispusiéramos de unos buenos telescopios, o, incluso, en algún caso, sin ellos, tal vez aparecieran como los más hermosos objetos las nebulosas, concentraciones de gas y polvo donde acontece el nacimiento de las estrellas, o restos de estrellas extintas o en proceso de extinción. Aparecerían ante nuestros ojos de los más diversos colores y formas, y sus propios nombres son una evocación para la imaginación: la Cola de Caballo en Orión, Saco de Carbón en la Cruz del Sur, la del Águila en la constelación de la Serpiente, Trífida y de la Laguna en Sagitario, la del Anillo en Lira, Hélice y Cangrejo en Acuario. La nebulosa M42 o de Orión es la más cercana a la Tierra y observable a simple vista. Junto a ella otras como M78 y la nebulosa de la Flama. Todas ellas rivalizan en belleza, aunque cada uno podría tener su favorita por razones diversas. Y son objetos de sumo interés para la astronomía, por su origen y por lo que contienen o pueden contener, desde estrellas enanas blancas o púlsares a posibles planetas gaseosos, como en el caso de la nebulosa de la Flama. 

La composición de estas nubes de gas y polvo en sí misma ya justifica su estudio. Los elementos químicos que conocemos en la Tierra pueden provenir, y de hecho provienen, de las estrellas. ¿Qué aguarda por descubrir tras esos vaporosos tejidos de mil colores y hermosas conformaciones? ¿Algún nuevo elemento, o algo más sorprendente si cabe? La imaginación está abierta al descubrimiento.

Saludos de medianoche lluviosa.

domingo, 30 de septiembre de 2012

Plutón

Hasta 2006 Plutón fue el menor de los planetas del Sistema Solar. El noveno. Aquel año, la Unión Astronómica Internacional rebajó su categoría, y ahora queda como planeta enano o planetoide, fuera de la lista de elegidos en el Sistema Solar. Sobre esta decisión ha habido bastante controversia, y la sigue habiendo, pero lo cierto es que en Plutón la diferencia de tamaño entre su mayor luna, Caronte, y él mismo es la menor de todo el sistema; y así, le queda reservada, al menos por ahora, la misma categoría de otros astros como Ceres o Eris.


Poco se conoce sobre este mundo lejano y frío, no observable a simple vista. Las temperaturas allí son siempre negativas (y muy negativas, menos de -200 ºC), y la atmósfera se compondría de nitrógeno en un 90% y metano un 10%. Su superficie podría mostrar una cobertura de metano congelado. Además, cuenta con cinco satélites, todos excepto Caronte descubiertos en tiempos recientes, y mucho menores que él.

Para algunos Plutón formaría parte de una categoría mayor, la de objetos transneptunianos, cuerpos celestes cuyas órbitas se situarían total o parcialmente más allá de la de Neptuno. Y así, Plutón no sería el mundo más lejano respecto del Sol, ni mucho menos, y el Sistema Solar no terminaría allí, y nos encontraríamos con regiones como el cinturón de Kuiper o la nube de Oort, o cuerpos como Eris o Sedna. El Sistema Solar cobra una nueva dimensión y complejidad.

Saludos de medianoche.

miércoles, 19 de septiembre de 2012

La nube de Oort

En los confines del Sistema Solar, prácticamente en sus límites, se encuentra una nube de cometas y asteroides, tal vez billones de ellos, llamada nube de Oort, en honor al astrónomo holandés Jan Oort. Es un conglomerado esférico que realmente no ha sido observado de forma directa, aunque parece estar ahí, y ahí estaría desde hace millones y millones de años, puesto que las principales hipótesis plantean que serían restos del disco protoplanetario que se formó alrededor del Sol en el comienzo mismo del Sistema Solar. Una vez formados los grandes planetas gaseosos, Júpiter y Saturno, este material habría sido expulsado por sus enormes gravedades al exterior.

Realmente esta nube consta de dos, una interior de forma toroidal, y otra exterior, propiamente esférica, y parecen ser el origen de muchos de los cometas que, en alguna ocasión, podemos llegar a observar desde la Tierra. No de todos, ciertamente, pues el Sistema Solar alberga otras fuentes de cometas. Es tal la distancia de esta nube al Sol (casi un año luz) que se halla poco ligada gravitacionalmente a él, y otras estrellas e incluso la Vía Láctea podrían influir sobre ella y lanzar cometas al interior del Sistema Solar. Una vez en esta nube, ya habríamos recorrido un cuarto de la distancia a Próxima Centauri, la estrella más cercana a la nuestra.

En su conjunto, se estima que la masa de la nube de Oort es cinco veces la de la Tierra. 

¿Qué otros misterios asoman apenas hasta nuestro planeta desde todos los lugares del universo? Algunos, tan lejanos y tan cercanos como la nube de Oort.

Saludos de medianoche.

viernes, 31 de agosto de 2012

Mundo helado

Dejando atrás el mes de agosto y sus olas de calor, y ahora que el mundo dirige su mirada al Curiosity en Marte, no está de más recordar otros mundos que, por su particular atractivo, no deben ser ignorados. Uno de ellos es Europa, la luna helada de Júpiter, a la que muchos científicos otorgan altas probabilidades de albergar vida. Se cree que bajo su superficie helada habría un oceáno líquido que bien pudiera ser igual o similar a los de la Tierra hace millones de años. Quién sabe. 

Hay varias misiones teóricas a Europa aguardando en las mentes y los papeles de algunos científicos. Naturalmente, no tripuladas, a través de naves que se abrirían paso hasta el agua líquida y podrían lanzar sondas de exploración. Algo casi increíble, de todos modos. El interés prioritario parece centrarse en Marte, pero para muchos hay lugares en los que la imaginación puede acercarse más a la realidad, y Europa es uno de los principales. 

Saludos de final de agosto.

jueves, 2 de agosto de 2012

Júpiter

Zeus para los griegos, Júpiter para los romanos. En la mitología clásica, el padre de los dioses y los hombres, iracundo y vengativo, pero también protector de todos sus hijos. Casualidad o no, el mayor planeta del Sistema Solar, el que fue bautizado con el mismo nombre de Júpiter, ejerce también de protector de sus compañeros de viaje alrededor del Sol, y, por ende, en la Vía Láctea. Es algo bastante desconocido, pero que después de todo resulta decisivo para nuestra existencia. En realidad, es algo sencillo, descomunalmente sencillo podría decirse. Las grandes dimensiones de Júpiter le confieren una enorme gravedad, que atrae fuertemente hacia sí los objetos errantes del Sistema Solar, asteroides o cometas, que pasan cerca de él. Así, ejercería de escudo protector que cubre nuestro planeta de potenciales y temibles impactos. 

Con cierta frecuencia pequeños meteoritos llegan a alcanzar la superficie de la Tierra. La mayoría se desintegra en la atmósfera, y algunos, los más peligrosos tal vez, jamás llegan a acercarse, por la poderosa atracción hacia ellos de Júpiter. En el recuerdo queda sobre todo el impacto, en 1994, del cometa Shoemaker-Levy 9, y las observaciones mostraron que fue una colisión digna de dioses...

¿Qué sería de nuestro pequeño mundo sin el padre de los planetas? Mejor no pensarlo. Podemos vivir con esa duda.

Gracias, Júpiter.

viernes, 20 de julio de 2012

Cuevas

Vivimos en un mundo pleno de belleza, aunque a veces nos cueste ser conscientes de ello. En algunos casos, es una belleza oculta, en el interior de la Tierra. Se trata de cavernas y cuevas que se abren en las profundidades con todo su esplendor. Estalactitas, estalagmitas, columnas, lagos y ríos subterráneos, caminos y pasajes, luz, oscuridad, tibios colores. Es una belleza visitable y al alcance de la mayoría de nosotros con frecuencia. A veces la ignoramos. Como ignoramos la misteriosa fauna que habita en sus entrañas. Insectos, arácnidos, peces, crustáceos, reptiles, en muchos casos sin sentido de la vista desarrollado; o, cómo no, los murciélagos.

Como podemos ver o imaginar, hay mundos dentro de un mundo, demasiado desconocidos tal vez. Y en algunos de ellos, una vez, hace miles de años, habitó el hombre, y dejó sus pinturas y su huella para la eternidad. ¿Qué clase de existencia llevaban allí? Fueron hogar y refugio; o, simplemente, lugares que solo ahora empezamos a conocer y explorar.

Un saludo.

viernes, 6 de julio de 2012

La energía del mar

De entre las energías renovables, una de las más desconocidas es la energía que puede obtenerse de los mares y océanos. En realidad, son varias las formas aprovechables para generar electricidad, por ejemplo. En primer lugar, se habla de energía mareomotriz, la cual consiste en el aprovechamiento de la fuerza de las mareas. En lugares donde estas son más intensas es mas adecuada, como en el estuario del río Rance en Francia. En segundo lugar, tenemos la energía undimotriz u olamotriz, proveniente del movimiento de las olas. En lugares de fuerte olejae, como el norte de España, es más factible. Y una tercera forma de energía marina es el llamado a veces gradiente térmico o energía maremotérmica, que se basa en aprovechar la diferencia de temperatura entre las aguas superficiales, más cálidas, y las más profundas, más frías. Para beneficiarse de esta forma de energía es necesario que el gradiente sea de al menos 20 ºC, y las condiciones de los trópicos son especialmente favorables.

Y aún hay alguna forma más de energía del mar. Así, puede aprovecharse la energía de las corrientes, caso en el que se aprovecha la energía cinética contenida en las corrientes marinas. Además, existe la llamada potencia osmótica, que es la energía obtenida por diferencia entre la concentración de sal en el agua de mar y en el agua de los ríos, por procesos de ósmosis. 

Una vez más, queda claro que los mares y océanos pueden ser grandes aliados, como el Sol y el viento. La Naturaleza misma a la que maltratamos nos ofrece soluciones, sencillas en su idea, y un poco menos en su ejecución, eso sí; pero, en cualquier caso, de un futuro más limpio y sostenible.

Saludos de medianoche.